“El Señor es mi pastor, nada me falta” (Salmo 23) |
La Vecina Atea
Por: Mari Perez
Había una señora que vivía en una vecindad con su hijo pequeño, y esta señora era una mujer de fe. Todas las mañanas se levantaba, salía al patio y empezaba su oración diaria. “Gracias Señor por el día de hoy! Gracias por tu amor y misericordia! Gracias por mi familia! Gracias por tantas bendiciones!” , y así continuaba su oración dándole gracias a Dios todos los días. Su vecina en cambio era una muna mujer amargada que no creía en nada. Cada vez que escuchaba a la señora dándole gracias a Dios, se salía al patio y empezaba a gritarle “Ya cállese! No pierda su tiempo! Dios no existe!” pero la vecina continuaba “Gracias Señor por la vida, por mi trabajo! Gracias por mi salud! Gracias por tan bella creación!”. La vecina se tapaba los oídos y volvía y le decía “Ya basta! Me esta dando dolor de cabeza con sus gritos!” “Dios no existe! todo lo que usted tiene, lo tiene porque trabaja y cuida su salud!”.
Sucedió que la señora se quedo sin trabajo y vinieron tiempos difíciles, pero ella seguía alabando y glorificando el nombre del Señor. “Gracias Señor porque se que tu estas en control de mi vida” gracias por mi salud, por mi hijo!” “Gracias porque puedo alabarte y glorificar tu santo nombre”. La vecina que la escuchaba sale y le dice “Se lo dije! Donde esta su Dios ahora que lo necesita?” “No tiene trabajo, no tiene que comer y sigue dándole gracias a Dios?” “Despierte!” “Acepte que Dios no existe!” “Acepte que sin dinero no hay nada!”, pero la señora continuaba “Gracias Señor porque se que me amas” Gracias Señor porque se que tu proveerás mis necesidades” “Gracias por haber dado tu vida por mi”.
Al otro día cuando se despertó y abrió la puerta para empezar sus oraciones, encontró unas bolsas con todos los alimentos que necesitaba. Al instante se arrodillo y empezó a darle gracias a Dios! Su vecina que la escuchaba le dice “No sea tonta y ya deje de darle gracias a un Dios que no existe” “ No fue Dios quien le trajo los alimentos, fui YO!” "YO se los compre!" La señora levantando sus brazos al cielo exclamo con júbilo, “Gracias Señor porque no solo proveíste a mi necesidad, sino que hiciste que el mismo demonio pagara por ella!”
